SEBASTIAN GATICA: “Un Techo para Chile fue clave” para el surgimiento de Empresas B

  • El académico de CoLab  de la UC apunta a que se formó una generación con un fuerte compromiso social y eso se llevó a las empresas. 
  • “Triciclo fue relevante en la discusión de la Ley de Reciclaje y la constructora Cerco lo ha sido en políticas de inclusión y prevención” y apunta a que este tipo de firmas comienzan a influir en las políticas públicas. 

Publicado por La Segunda, martes 9 de agosto de 2016.

“Manada” se llama la empresa B de carnes naturales de animales que han sido alimentados únicamente con pasto, que creó Sebastián Gatica junto a otros socios. Pero en cierta forma también es lo que estudia cuando analiza las nuevas iniciativas privadas de innovación social como director del Laboratorio de Innovación Social (CoLab) de la Universidad Católica.

Respecto a su empresa de venta de carnes dice que “esta no es una manada para las elites. Obviamente, el ABC1 me ayuda a financiar el modelo -1 kilo de filete cuesta $19.490-, pero también repartimos a una carnicería en Franklin a la que le subsidiamos cortes”.

-¿La gran diferencia de las empresas B es que se centran más en el cómo que en el qué producir?

-La empresa B apunta a ambas. Estábamos acostumbrados a que las empresas en su quehacer integraban algunas actividades filantrópicas. Por ejemplo, las que creaban empleo y además se comprometían con una serie de iniciativas para contribuir al bienestar social. Eso ha evolucionado, y ahora ese esfuerzo filantrópico se integra a la propuesta de valor. El modelo de negocios está construido con una propuesta de relación con el entorno, de incorporar a los colaboradores, con el objeto de que su posición competitiva tenga una mirada de mediano y largo plazo.

-Esa es la mirada que introdujo Michael Porter.

-Exactamente, pero hay algunas que dan un salto aún mayor que es construir un modelo de negocios o redefinir el modelo de negocios en torno a un propósito social o medioambiental. Hay empresas que nacen así y hay otras que convergen a esa dirección. Por eso, cuando hablo de empresas B o sistema B, me refiero a una dirección más que una posición. El mensaje de estas empresas es la preocupación por el qué y el cómo.

-Por ejemplo, la empresa de reciclaje Triciclo nació como una empresa B y otra como Parque del Recuerdo lo ha adoptado en el camino.

-Esos son los dos viajes. Lo importante es que hoy es posible encontrar empresas privadas que pueden tener lucro, pero que nacen para hacerse cargo o cuidar un propósito social.

El Techo de una generación

-¿Cuántas empresas B existen en Chile?

-Alrededor de 80.

-¿Por qué Chile tiene más empresas certificadas como sistema B en América Latina?

-Mi primera hipótesis, que no está testeada, tiene que ver, en primer lugar, con el calce de este movimiento a nivel global con el paradigma imperante en el gobierno de Piñera, donde hubo una apertura al emprendimiento y a la innovación, aunque no estaban claros hasta dónde esto iba a llegar. El interés por lo social entró colado. Pero en segundo término se debe al liderazgo de una generación que tuvo una experiencia social y una formación técnica y profesional en diversas universidades y disciplinas.

-Da la impresión de que muchos de los que están en empresas B pasaron por Techo para Chile.

-De hecho, yo pasé por Techo para Chile, Juan Pablo Larenas que es el director ejecutivo y fundador de Sistema B, también y así hay varios. Techo para Chile fue clave, al igual que la segunda ola de fundaciones que creció en paralelo a Techo. Lo interesante de esta organización es que fue muy intensiva en cuanto al número de personas que convocó. Se formó así una generación donde el compromiso por lo social es transversal y donde se construyeron lazos de confianza.


 

De empresa B a empresa social

“Hay emprendedores que dedican 30% de su tiempo a políticas públicas”

-¿Hacia dónde van las empresas B?

-Hacia la noción más macro de empresa social, la que recoge otras tradiciones estigmatizadas como el mundo cooperativo. Durante este gobierno y con la idea de reflotar la economía social, se creó la División de Asociatividad y Economía Social en el Ministerio de Economía (agosto de 2014). En definitiva, se pasó de una jefatura que se encargaba de las cooperativas y que estaba perdida, a una división que integra a las empresas B.

-¿Cuál es la definición de empresa social?

-Independiente del origen de las organizaciones, es reconocer que tienen un elemento común al crear modelos de negocios que se preocupan del interés público en su operación.

-¿Las empresas B han tenido algún impacto en políticas públicas?

-Lo que yo veo es que las empresas B entienden su rol público más allá de su operación. Hay emprendedores que dedican cerca de un 30% de su tiempo a reflexionar sobre nuevas políticas públicas y a impulsarlas. Por ejemplo, Triciclo fue relevante en la discusión de la Ley de Reciclaje y la constructora Cerco lo ha sido en políticas de inclusión y prevención. En Travolution que es otra empresa donde participo, apoyamos a la subsecretaría de Gobierno para construir un modelo de desarrollo comercial del turismo para las comunidades indígenas.