Las nanas filipinas que vienen de Singapur, Hong Kong o Taiwán

  • El primer choque cultural se da por las comidas que son muy livianas. “Mucho poroto y ensaladas”, alegan ellas que acostumbran a comer arroz diariamente.
  • Cuatrocientas cincuentas ya se encuentran trabajando en Chile.

Publicado por La Segunda, viernes 16 de septiembre de 2016.

Isidora Goyenechea con Augusto Leguía, una pareja con pinta de ejecutivos espera la luz verde para cruzar. “Podríamos contratar a una filipina para trabajar de nana-le cuenta ella-. Los niños aprenderían inglés en la casa”. El escucha en silencio, mientras la mujer continúa: “Vienen por dos años. Traerla sale como dos millones y medio de pesos”.

-¿Todos los meses?, pregunta él alarmado.

-¡No poh! Por una sola vez y después cuestan lo que cuesta una nana normal. Es una buena inversión.

“Hello ma’am”

María Victoria y Suerte llegan un viernes a las 2:40 de la mañana al aeropuerto Pudahuel, después de un vuelo de 33 horas desde Singapur con transbordo en Doha y Sao Paulo. A la salida las esperan desde hace unos 30 minutos, Carol Luco y Soledad Guzmán, de la agencia reclutadora Proyectonanas.

Las muchachas tienen 27 años, aunque representan mucho menos. Reconocen estar muy cansadas, pero no por eso dejan de sonreír: “Hello ma’am”, “Nice to meet you” y no mucho más porque todavía les aguarda otra hora de viaje hasta Concón. “Las entrenamos y les enseñamos nuestras costumbres, cómo se hacen las camas acá o los platos típicos”, explica Luco. Al cabo de una semana, María Victoria y Suerte comenzarán a trabajar en Lo Barnechea.

Según la embajada de Filipinas, todos los meses ingresan entre diez y veinte mujeres de ese país, provenientes de Hong Kong , Singapur o Taiwán, contratadas para servicio doméstico. “Traemos a señoras que ya han sido nanas en otros países” porque se adaptan más fácil, explica Luco. Hablan inglés debido a que EE.UU. ocupó las islas entre 1898 y 1946 y luego con interrupciones ha tenido bases militares allí.

La agencia Proyectonanas se encarga de reclutarlas, intermediar sus contratos, las visas y los pasajes que las traen a Chile por 2 años a lo menos. En total, unos US$ 2.400 más la comisión de la empresa que cobra cerca de $980 mil con un año de garantía. Hay otras dos agencias que ofrecen servicios similares, pero Carol Luco fue la primera y desde 2011 a esta parte, por su oficina a metros de la estación Manquehue, han pasado 300 filipinas. Hace tres años se ampliaron a proveer trabajadores extranjeros a empresas agrícolas, principalmente nepaleses.

La Embajada de Filipinas consiguió a través de Facebook y contactos personales registrar a 450 compatriotas en el país. El Departamento de Extranjería y Migración (DEM) sólo contabiliza 181 autorizaciones de permanencia definitiva desde 2005 a 2015 otorgadas a filipinos y casi un tercio de estas solicitudes se produjeron el año pasado. La diferencia en el número se debe a que las filipinas llegan a Chile con una visa por contrato a dos años, gestionada directamente en los consulados en el exterior. Cumplido los dos años con el mismo empleador, pueden pedir residencia definitiva.

Los domingos en Escuela Militar

Todos los domingos a eso de las 10:15 de la mañana llega el bus Piedra Roja-Escuela Militar desde Chicureo al subcentro Metro. Esta vez se bajan siete filipinas y todas ellas vienen de Singapur donde trabajaron entre 3 y 11 años como empleadas puertas adentro. El grupo hace tiempo en las afueras de un  café o en el Dunkin Donuts, mientras espera a sus otras compañeras provenientes de la zona oriente de Santiago: Lo Barnechea, Las Condes y Vitacura. Unicamente  Pinky  viene directo de Filipinas, aunque sí había trabajado antes en Abu Dabi y Singapur. Ella fue contactada por su empleador, sin la mediación de una agencia.

Poco a poco han ido conformando una comunidad, bajo el alero de la Embajada de Filipinas. Compatriota nueva que llega puede integrarse a un grupo a cargo de una voluntaria. La vicecónsul Raisa Mabayo explica que “los filipinos tienen una red que opera”, mal que mal cerca de 10 millones se encuentran repartidos por el mundo.

“Las mismas nanitas van recomendando a nuevas postulantes”, ratifica Carol Luco, con quienes se comunica a través de “Skype, Viber y Facebook. Recibimos solicitudes de Malasia, Taiwán, Abu Dabi, Hong Kong e incluso Israel”.

El domingo 2 de octubre del año pasado a las dos de la tarde, cerca de 80 mujeres filipinas se reunieron en la embajada para escuchar a funcionarios del DEM y de la Dirección del Trabajo. “La mayoría desconocía que puede optar a una visa temporal por motivos laborales cuando se encuentran en el país –dura un año, al cabo del cual puede renovar o pedir la residencia definitiva- y con ella, cambiar de trabajo sin perder la antigüedad. También ignoraban que tendrían derecho a dos días libres a la semana”, recuerda el jefe nacional del DEM,  Rodrigo Sandoval.

La embajada de Filipinas envió el 15 de diciembre a toda su comunidad una carta con timbre oficial, donde explicaba esta última modificación legal. “Les mandamos esta carta también en español para que en caso necesario se la mostraran a sus empleadores”, comenta la diplomática.

La mayoría de las filipinas dicen ganar $ 400.000 líquidos, aunque en la Embajada registran un promedio de $375 mil al mes, lo que “equivale a lo que gana un graduado de college (pregrado universitario) que trabaja como oficinista en una buena compañía en Manila”, contextualiza Raisa Mabayo, quien calcula que el 80% del sueldo lo remesan a su país.

Nepal, un nuevo rumbo

Carol Luco asegura que su negocio es muy complicado. “Si no resulta la relación entre el cliente y la nana, reubicarla y buscarle otra nana de reemplazo al cliente es muy caro para la agencia (…) Cuando se empezaron a cambiar las nanas de un empleo a otro, a veces por $20 mil más, fui al ministerio de RR.EE. y al departamento de Extranjería, donde me dijeron claramente que el principio básico es la libertad de trabajo.  No hay nada que impida que estas señoras se cambien”.

Ante eso, Proyectonanas tomó ciertas medidas. Ahora pide una garantía de US$ 1.400 a cada trabajadora que trae su empresa, suma que se le devolverá cuando cumpla dos años con un empleador provisto por la agencia.

“Nunca nos han agradecido nada”, dice Luco cuando se refiere a la embajada, lo que le parece injusto dado que ha traído a 300 personas, con todos los gastos pagados y contrato en mano.

Parte de la explicación la da Raisa Mabayo, quien  señala que su país desincentiva que agencias recluten fuera de Filipinas porque no pueden chequear en qué condiciones viajan y lo que van a hacer, lo que en el archipiélago es llevado a cabo por una agencia estatal.

En todo caso, Carol Luco está cambiando el modo de operar de su empresa. Por estos días deben llegar las primeras dos nepalesas para servicio doméstico y, a diferencia de las filipinas, ellas pagan completamente sus gastos de traslado. “Así cumplo con lo que el gobierno prefiere –que vengan por sus propios medios- y reduzco mi riesgo. A cambio, ganan un poco más, pues comienzan en $450 mil líquidos”.


Carol Luco: Al principio me las devolvían porque tenían costumbres distintas, decidí entrenarlas

Trece años ya lleva Carol Luco en el negocio de búsqueda de empleadas puertas adentro. Comenzó en Viña del Mar, pero el trabajo se hizo cada vez más difícil, sobre todo después del terremoto. “Las nanas chilenas no querían dejar a sus familias solas”, cuenta.

“Me llamó una persona de Singapur que tenía una agencia de empleos y quería buscar nuevos mercados”, recuerda y como no tenía mucho que perder se asoció con él en mayo de 2011. Ahora recluta ella directamente.

“Las nanas filipinas son trabajadoras y no necesitan dirección. Al principio, me las devolvían no porque fueran malas nanas, sino porque tenían costumbres distintas y ahí decidí entrenarlas. En Asia, por ejemplo, las mujeres se untan el pelo con aceite y los chilenos piensan que lo tienen sucio”.

“Ellas comen tres o cuatro veces al día arroz, en vez de pan, y lo acompañan de cerdo o pescado. La ley dice que la alimentación debe ser acorde a la naturaleza de las funciones, por lo tanto, la nana no puede comer una ensalada de lechuga con huevo duro. Nos ha costado que los clientes entiendan, pero cada vez lo estamos haciendo mejor”, dice.

Otras exigencias apuntan al horario y los períodos de descanso porque “los clientes tienen expectativas altas” y también se les pide que instalen wifi en sus piezas para que puedan comunicarse con Filipinas durante la noche.


El tema principal son las comidas livianas, dice vicecónsul de Filipinas

Raisa Mabayo, la vicecónsul de Filipinas en Chile, se sorprende al ver una página no oficial de la embajada, llena de comentarios de chilenas que buscan empleadas puertas adentro. “También nos llegan ese tipo de mensajes a través de nuestra página de Facebook y siempre contestamos que no reclutamos gente. Algunas personas tienen ideas muy extrañas sobre lo que hace una embajada”.

-¿Han enfrentado problemas graves acá?

– No tenemos grandes quejas. Los conflictos son bastante básicos, por ejemplo, los dos días de salida a que tienen derecho, diferencias sobre los sueldos, pero el tema principal es la comida.  Si nunca has estado fuera de Asia es muy raro comer pan y que te den comidas livianas. Acostumbramos comer cuatro veces al día y tiene que haber arroz.

-¿Está preocupada por algo?

-Mi aprensión es que se reclutan personas para el servicio doméstico que de acuerdo a nuestra clasificación es el grupo más vulnerable. Pero, al mismo tiempo, es una cantidad de personas -450- muy manejable. La comunidad que vive en Chile es unida, sabe sus derechos y hasta ahora funciona bien.

  • “Yo me cocino muchas veces porque no me gusta comer todos los días porotos, pan y ensaladas” (Lady)
  • “No tengo quejas con mis empleadores. Yo estoy al cuidado de los niños que siempre tienen todo desordenado, pero su actitud es muy buena” (Lily)
  • “Nuestros jefes están comprando ahora arroz” (Mary)
  • “Llevo un año acá y me voy de vacaciones a Filipinas en diciembre. El pasaje lo paga mi jefe. Tengo tres hijos universitarios” (Asun)
  • “Pagué US$ 1.400 como garantía, suma que Proyectonanas me devolverá cuando cumpla dos años con un empleador provisto por la agencia” (Maribeth)